Tres siglos

 

En medio de ese paraíso se encuentra el Cortijo “El Tejar”. Propiedad de la familia desde hace más de 3 siglos dónde año tras año se cuidan algunos de los mejores olivos de la zona. Sus más de 15.000 olivos de variedad hojiblanca son antiguos, de troncos anchos, leñosos y arrugados por el paso de los siglos.

Cada árbol está formado por tres pies que bien guiados dibujan Olivos de copa ancha y largas ramas que en ocasiones llegan a tocar el suelo cuando están cargados de fruto. Año tras año, desde hace generaciones, estos olivos son mimados y cuidados como sólo la tradición olivarera sabe hacer,

atendiendo árbol por árbol y dándoles todos los tratamientos que necesitan para que puedan producir una aceituna de excelente calidad.

Haciendo

 

Nuestra manera de hacer, tradicional y cuidada, para sacar lo mejor de cada fruto, pero sobre todo nuestra.
A principios de Otoño y después de haber seguido su crecimiento durante todo el año, seleccionamos la mejor aceituna para elaborar el aceite de la familia. Cada olivo es cuidadosamente elegido en función a la calidad de su aceituna, rendimientos y características organolépticas, cuya producción se utilizará para elaborar el aceite que luego llevará la marca Conde de Mirasol.
Con una recolección temprana, con la aceituna verde en la rama y antes de que el proceso de madurez haya empezado a restarle cualidades, aseguramos que cada fruto transmita al aceite todas sus propiedades, dotándoles de increíbles aromas,

matices y sabores, además de el verdor y el frescor que sólo la aceituna en ese estado pueden producir.
Todo el proceso de recolección y transporte a la almazara de estas aceitunas se realiza con sumo cuidado para no dañarlas. La recogida es manual y se acarrea en fardos sin dejar que la aceituna caiga al suelo para que no quede contaminada de malos sabores. El transporte en los remolques se hace sin cargarlos excesivamente para que el peso de las mismas no produzca su aplastamiento y lleguen al molino en perfectas condiciones. Los camiones se cargan solo hasta la mitad para evitar la excesiva temperatura. En resumen, se hace todo lo necesario para conservar la aceituna perfecta hasta su molturación.

Una vez en el molino, la aceituna es tratada con el mismo mimo con el que fue cogida del árbol. Todo el proceso completo, desde el prensado hasta el almacenaje final, está diseñado para conservar intactas las propiedades de la aceituna y obtener un aceite afrutado y fresco. No se sube la temperatura del batido, no se añade agua, no se añaden coadyudantes en la batidora, el aceite se filtra inmediatamente antes de pasar a los depósitos herméticos donde será almacenado hasta su embotellamiento.
En definitiva, se cuida hasta el mas mínimo detalle para extraer un aceite único. – un Sueño

Realidad

 

Nuestra realidad, la serranía de la Subbética Cordobesa, un lugar en el mundo creado para la obtención del mejor aceite de Oliva, esa es.
A lo largo de miles de hectáreas, la simbiosis perfecta entre la climatología y el suelo hacen que sea el terreno idóneo para el cultivo del Olivar.

Un invierno y primavera moderados, contrastan con calurosos días de verano, que sólo el aire de la sierra consigue refrescar durante la noche. Su paisaje ondulado, lo forman una progresión infinita de cerros, lomas y valles repletos de olivos que hacen que parezca un mar de color verde. Un paisaje, vivo, dinámico, que evoluciona continuamente a lo largo del año.

Desde el color plateado que tiene la hoja en la época de la floración, pasando por los verdes intensos, hasta llegar a diciembre cuando las ramas repletas de botones de color negro muestran que la aceituna ya está madura. El olivar, un paisaje que siempre nos invita a pasear contemplando su belleza.

Un sueño

 

Es el aceite Conde de Mirasol.
El sueño de una persona que después de años de dedicación ha querido compartir con el mundo lo que mas ama, su aceite, el que siempre ha hecho para él. Es una producción muy reducida, ya que está limitada al aceite que se pueda obtener de las aceitunas que se recogen solo el primer mes de campaña. Solo esas aceitunas pueden transmitir al aceite las sensaciones que luego llegarán a su paladar y


que le ayudarán a imaginar como es el sitio de donde vienen: el paraíso del olivar en Rute. Es un zumo de aceite muy aromático, verde intenso, fresco, con tonos frutales verdes en la nariz. Huele a hierba verde, a tomates, a plátano verde. En la boca es cremoso, con cuerpo, dulce al principio, con los mismos matices verdes que mostraba en la nariz, con un suave amargor y el picor característico de la variedad hojiblanca que nace en la garganta y

luego evoluciona al resto de la lengua. Es perfecto para acompañar momentos especiales, como puede ser un desayuno sobre un pan tostado con zumo de naranja o aliñando cualquier tipo de plato de cocina. Su contenido en polifenoles, acidos grasos, etc.. hacen de ella un producto recomendado para la salud por grandes expertos en nutrición , siendo indispensable en la dieta mediterránea.

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